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Sorpresas... sigue dando la "familia" castrense.
Por José Luis Zamora
Publicado digitalmente: 31 de mayo de 2005
En la cancha de polo de la Segunda Brigada de Caballería Blindada de Paraná, se le rendió “tributo” al ex represor del Ejército Argentino, coronel Manuel Alejandro Morelli.

Mientras que, con la programación de diversos actos, se daba comienzo - por intermedio de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos y Desaparecidos - a la semana internacional del detenido desaparecido en la dictadura militar del período 76-83, sorpresivamente, en la cancha de polo de la Segunda Brigada de Caballería Blindada de Paraná, se le rendía “tributo” al ex represor -ex, dado que murió en marzo de 1979- coronel Manuel Alejandro Morelli, a raíz de una “iniciativa” promovida por su hermano Salvador, que contó con el apoyo de autoridades militares locales, entre ellas: el propio titular de dicha dependencia castrense, general Juan Carlos Willington y el general Valentín Venías.

El hermano del “homenajeado”, cabe recordar, fue presidente del Instituto Antárquico Provincial del Seguro (IAPS) gracias a las “buenas relaciones” que supo cosechar con el interventor, durante la dictadura, de la provincia de Entre Ríos, general Juan Carlos Trimarco, jefe de la subzona 22, cuya cabecera se encontraba en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos y la jurisdicción comprendía las provincias de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes y Entre Ríos y el Departamento de General López de la provincia de Santa Fé, además de ser comandante de la II Brigada de Caballería Blindada de Paraná, entre enero de 1977 a diciembre 1979.
Llamativamente, el mismo lugar en que se le celebró un “especial recordatorio” al difunto general Morelli, con plaqueta de bronce incorporada para la posteridad y todos los aplausos todos.

El “homenajeado”, comandó la Superintendencia de Seguridad Federal mientras, en ese entonces, el ministro del Interior era el general Albano Harguindeguy; responsable de los centros clandestinos que funcionaban en las delegaciones de la Policía Federal.
Fue denunciado por desaparición forzada, torturas y homicidio.

El “verdugoMorelli, quien estaba bajo su tutela, el día 19 de agosto de 1976, fue quien ordenó que los treinta jóvenes detenidos en la Superintendencia de la Policía Federal, fuera “ejecutado” cada uno con un disparo en la nuca con sus cuerpos atados y vendados y luego, para borrar evidencias, que incluso sus cuerpos fueran dinamitados.

En el año 2000, a partir de un trabajo realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense, se pudo determinar la identidad de catorce de las víctimas: Jorge Argente, Alberto Comas, Susana Pedrini de Bronzel, José Bronzel, Cecilia Podolsky, Horacio García Gastelú, Selma Ocampo, Rosa Cirullo de Carnaghi, Norma Frontini de DÍAZ, Inés Nocetti, Ramón Veles, Conrado Alsogaray y Ángel Leiva.

La matanza se la conoció tiempo después como “Masacre de Fátima”, porque sus cuerpos fueron trasladados durante la madrugada del día siguiente a las cercanías de Villa Fátima, en Pilar.
Y pudo comprobarse, además, no sólo que Morelli fue responsable, sino que ello fue producto de una represalia militar por el atentado en el que había muerto el general Omar Carlos Actis - uno de los organizadores del Mundial del 78 - dado que entre las ropas de las víctimas se recuperó un mensaje que decía: “30 a 1”. Por demás siniestro.

Otra de las conjeturas judiciales se encaminó por la senda de que dicha represalia militar habría sido, debido a que en junio de 1976, había explotado un artefacto explosivo en el comedor de la Superintendencia de la Policía Federal.
Hecho atribuido a la agrupación Montoneros.

Además de este general fusilador, por supuesto, que la cadena de responsabilidad recayó sobre otros militares y policías involucrados: los comisarios generales Juan Carlos Lapuyole y Carlos Marcote, los comisarios inspectores Miguel Ángel Timarchi y Carlos Gallone, el comisario Jorge Veyra, el principal Carlos de la Llave y el suboficial Luis Alberto Martínez, quienes cumplían funciones en el área de Coordinación Federal.

Al “cerebrado” general, también se lo conoce muy bien en otros aspectos de su virtuosa existencia, como el de un sagaz “garrapiñador”...de lo ajeno.

Cuentan los hijos del ex director de El Cronista Comercial, Rafael Perrota, quien fuera desaparecido el 13 de junio de 1977, que ha instancias de Harguindeguy, (el jefe), se entrevistaron en la SIDE con Morelli.
Éste, “paternalmente” les dio instrucciones para que encontraran a su padre con vida. A los pocos días se presentó en la casa de la familia Perrota un oficial del Ejército, quien dijo llamarse Arrán y en nombre de Morelli les aconsejó pagar un rescate en la Isla Maciel por un monto de 375 mil dólares, desembolso que efectuaron el día 17 de julio de 1977.
Nunca volvieron a ser atendidos nuevamente por Morelli, ni vueltos a ser escuchados por nadie más.

A su paso por la Escuela Superior de Guerra, el Comando General del Ejército y el Regimiento de Caballería, Morelli supo cosechar muy buenas “relaciones”, en especial con “personajes” de la Iglesia.
Fue un “fiel amigo” del ex vicario castrense Adolfo Servando Tortolo y terminó siendo cuñado del sacerdote represor Cristian von Wernich, dado que en el año 1950, como subteniente del Regimiento de Caballería, conoció a Susana Von Wernich, con quien se casó tiempo después.
Otra relación importante de “ estrecha amistad” a destacar, la tuvo con otro “carnicero” tan competente como él, el comisario general de la policía de la provincia de Buenos Aires, Ramón Camps.

Que esta “joyita” del Ejército Argentino tuviera de parte de sus “camaradas” un postrer homenaje, al jefe actual de dicha repartición castrense, general Roberto Bendini (el transparente) lo hizo “mostrarse sorprendido”.

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