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Primicia de IRW: Gatillo Fácil en Villa Lugano, otra vez la Comisaría 52º
Camila
Ampliado al 6 de abril
Por José Luis Zamora
Publicado digitalmente: 6 de abril de 2005

Una vez más, una de las patas represivas del aparato estatal, se ve involucrado en un nuevo y alevoso asesinato, cuya víctima resulta ser una menor de edad. Con el agravante, en este caso que se trata de una niña de tan sólo 14 años que se encontraba embarazada de 4 meses. Tres miembros de la Policía Federal Argentina, pertenecientes a la comisaría 52° de Villa Lugano, mataron por la espalda a una adolescente, quien vivía en la Villa 20, se llamaba: Camila Arjona.

El hecho

E l 1° de abril, aproximadamente a las 3 de la madrugada, Camila se encontraba junto a su novio en la puerta de calle del domicilio de la familia del muchacho.
A pocos metros, tres suboficiales de la Policía Federal Argentina - no trascendieron sus nombres dado el secreto de sumario, aunque se sabe se trataría de dos cabos y un agente - que prestaban servicio en la comisaría 52° de Villa Lugano, a cargo del comisario Eduardo Carlos Balorba, estaban esa noche apostados haciendo “tareas de custodia” dentro de la Villa 20. Se encontraban de civil, por lo tanto, no queda claro que tipo de “custodia” es a la que se refieren en la dependencia policial, porque además se encontraban fuera del área que supuestamente se les había asignado. A quién era el “servicio” que estaban ejerciendo, es todo un misterio. Lo cierto es que junto a ellos - existen testigos temerosos de ésto - tres menores discutían con los policías.

¿El motivo de la discusión? Se desconoce. Pero, lo más seguro es que eran intimidados para que realizaran una compra de algún tipo de estupefaciente, a esas horas de la madrugada, para el consumo de los suboficiales. Ante la negativa de uno de los chicos, la violencia fue creciendo hasta el límite en que los pibes no tuvieron otra alternativa que salir corriendo.
Los tres agentes de la Policía Federal Argentina, extrajeron sus armas reglamentarias y comenzaron a disparar indiscriminadamente en todas direcciones.
El novio de Camila logró ponerse a salvo entrando en la casa, mas ella fue alcanzada de lleno con un disparo en la cabeza y dos en la espalda. Falleció en el acto.

La madre de Camila, Norma Vicente, asegura “que uno de los policías, el que disparó contra Camila, se acercó al cuerpo de la infortunada y le aplicó un puntapié en la cabeza”. No conformes con el asesinato cometido a sangre fría intimidaron a punta de pistola a los testigos que se encontraban en el lugar.

Mientras se realizaban las actuaciones y pericias, se pudo comprobar que había vainas servidas de las armas de los policías cubriendo un radio de cien metros de distancia, desde donde comenzaron a disparar. Eso indicaría, a primera vista, una persecución sin sentido, dado que los menores no poseían armas.

¿Cuál era entonces la necesidad de desenfundar las armas y dar comienzo a un fusilamiento a quien tuviera el infortunio de cruzarse en ese instante, tal como sucedió con Camila? ¿Qué querían ocultar o acallar con la muerte de los menores contra los cuales emprendieron la persecución?
¿Por qué tanta saña empleada?
¿Qué significado tuvo el golpe en la cabeza de Camila, instantes después de ser asesinada, un mensaje? ¿A quién?
¿Estaban drogados o alcoholizados o ambas cosas a la vez?
Esto último, lo determinaran los análisis de laboratorio correspondiente, si no tenemos la mala suerte que en el camino se extravíen “algunos frasquitos como ha sucedido tantas veces, en tantos otros casos.

Camila, una víctima más que engrosará la cuantiosa lista de asesinatos cometidos por personal de la comisaría 52°, de la Policía Federal Argentina.

Recordemos, por ejemplo, a Gabriel Omar Álvarez, a Mariano Vázquez, a Marcelo Báez, a Lucas Ariel Roldán, a Daniel Barboza, a Marcelo Acosta. En dónde, hay que destacar, la actuación criminal de el sgto. Rubén Solares, alias “El Percha” o de su compañero “El Veintidos” -de quien se dice estaría involucrado en este nuevo asesinato- dos sicópatas sin igual.
Cabe ahora la misma pregunta que nos venimos haciendo desde ya hace mucho tiempo en I.R.W. (Investigaciones Rodolfo Walsh) sobre este tema:
¿Qué pasa en la comisaría 52° de Villa Lugano?
El comisario de la misma, Eduardo Carlos Balorba, tal vez la podrá responder o en su defecto y esperamos que no alegue un “enfrentamiento armado” de sus hombres en “una peligrosa villa con delincuentes armados.” Y esperemos que no ingrese en ese terreno, porque desde ya sabemos que se trataría de una artera mentira y encubrimiento manifiesto. Que el Sr. Comisario tenga en cuenta que su dependencia policial, creada el 3 de febrero de 1976, figura dentro de las cinco seccionales con mayor cantidad de denuncias de torturas y violaciones a los derechos humanos, según un informe suministrado por la Justicia - esa que no actúa correctamente - y publicada en el Boletín ADI (Asociación para los Derechos de la Infancia).

El cuerpo de Camila, fue velado en la Junta Vecinal de la Villa 20, el sábado a partir de las 15 horas. Hoy, fue sepultado en el cementerio de Flores.
Junto a ella y su bebé, se fueron esperanzas de vida, de ilusión, de sueños y lo más terrible de futuro. Futuros de vida que el Estado Argentino no sabe resguardar. Que desprecia.

Camila, había comenzado a estudiar el secundario en la Escuela N° 4, distrito n° 21 de Lugano, además tenía fundadas esperanzas en el nacimiento de su bebé.
Tres asesinos dieron por tierra, de manera infame, con todo ello al encontrarla desprevenida, indefensa, sin poder de reacción ante tanta barbarie manifiesta.

Durante el velorio, chicos de la Villa 20, vecinos, desfilaron atónitos y compungidos frente a su féretro. Me preguntaba a cuantos de ellos puede sucederle lo mismo a corto plazo. Con un accionar sistemático de amor hacia el gatillo fácil de parte de uniformados de cualquiera de las “fuerzas del orden”, la respuesta es más que obvia: A TODOS.

El 4 de abril surgieron nuevas novedades relacionadas al alevoso asesinato ocurrido en la Villa 20 el 1° de abril en horas de la madrugada, en el que perdió la vida Camila Arjona a mano de tres integrantes de la Policía Federal Argentina, destacados en la comisaría n° 52 de Villa Lugano.
Los apellidos de los fusiladores de la menor de 14 años, son: Bustos, Cisneros y Almirón. Se encuentran “cómodamente” alojados en dependencias de la Superintendencia de Investigaciones.
Nos preguntábamos si los mismos en el momento del hecho se encontraban alcoholizados o bajo los efectos de algún tipo de estupefacientes y estamos en condiciones de afirmar que sería esto muy factible dado que se encontraron en el lugar, no menos de ocho envases de cerveza. Además, se sabe de la existencia de tres testigos que afirman haber escuchado cuando el grupo de policías intentaban convencer a los chicos - que finalmente huyeron de la escena del crimen a la carrera - para la compra de droga.
Las autoridades de la comisaría mencionada o en su defecto del ministerio del Interior, hasta el momento han hecho “silencio de radio”, nadie habla ni da ningún tipo de declaraciones y explicaciones oficiales, amparados en base al “respeto” que dicen tener por el accionar que está llevando la Justicia.
Si bien nadie se atrevería a pedirles que “intervengan” porque justamente, ya sabemos en que terminaría la causa, sería sano que den la cara y se hagan cargo, reconociendo la inmensa responsabilidad que les cabe. Como, a modo de ejemplo, el máximo responsable de la comisaría 52°, el “señor” comisario, de las explicaciones pertinentes del porqué, dentro de su seccional, a la madre de Camila se le negó durante cinco horas, luego de haber ocurrido el hecho, todo tipo de información sobre el mismo.
En la conferencia de prensa que se llevó a cabo en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, ayer, en horas de la tarde, su titular la Dra. Alicia Pierini, junto a uno de sus colaboradores Gustavo Lesbegueris y el abogado de la familia querellante, Dr. José Vera, tibiamente denunciaron “problemas” en el acceso a la causa que se está instrumentando en el Juzgado de Instrucción n° 36, a cargo del Dr. Jorge López, ya que en horas de la mañana al presentar el escrito no le fue permitido aceptar el cargo. Fundan sus esperanzas de superar “este trance” en el día de hoy. Se puso énfasis en el pedido de intervención a la comisaría 52°, responsabilidad del ministerio del Interior, para que -palabras de la defensora del pueblo- “tratar de que la comisaría 52° vuelva a ser una comisaría confiable”. Cuando desde su creación, el 3 de marzo de 1976, nunca lo fue. O como si cualquiera de las comisarías existentes a lo largo y ancho del país lo fueran. Creer en algo así, es no tener una visión clara de la realidad de todos los días, en los cuales hechos similares se suceden de manera constante, basta con mirar las estadísticas y denuncias en diarios o organismos de derechos humanos, tanto, a nivel nacional como internacional.
Por eso, cuando el profesor Lesbegueris explicaba los primeros momentos vividos con la familia, luego del fusilamiento a Camila, y espresó: “no podíamos creer que estábamos en presencia de un hecho de tales características”, claramente habla de la ignorancia que se posee respecto de la violencia institucional.
El estado de invulnerabilidad en la que se encuentran los sectores populares, demuestra a las claras el abandono permanente que se practica desde el Estado y el “doble discurso” que los escuda.
Lesbegueris agregó en parte de su exposición: “no vamos a involucrar a toda la fuerza, pero sí nos pone en estado de alerta”. Desde la llegada de la “democracia” es cuando deberían haber estado en “estado de alerta”. Y movilización, diría yo, porque a juzgar por la cantidad de hechos de gatillo fácil en todos estos años, se debe en parte porque nadie ha movido un solo dedo para evitarlo.

En consecuencia... en movilización... Lesbergueris, en movilización.

La madre de Camila, Norma Díaz, se encontraba acompañada por familiares, amigos, como el grupo de chicos pertenecientes a la “Casa Popular de los Trabajadores”, quienes están a su lado desde un primer momento, también se hallaban presentes la madre de Miguel Bru, de Mariano Wittis y de Exequiel Demonty.

Esta última, Dolores, manifestó a I.R.W., que “es un claro hecho de impunidad, de gatillo fácil. Esperamos que se haga justicia, ya que a la nena no la podemos recuperar. Son dos vidas. Estamos con la madre”.

Sobre el final de la conferencia de prensa, el Dr. José Vera, destacó “la importancia fundamental que representa en la causa, la primera etapa de instrucción en la que se lleva a cabo las pericias balísticas, autopsia, análisis, etc y que requiere, para ser creíbles, sean llevadas a cabo por una institución que no tenga relación directa con Policía Federal, ya sea Gendarmería Nacional o Prefectura”. Qué garantía!
Es demasiado temprano para juzgar “actuaciones” de quienes están abocados a hacer que la Justicia responda, pero, si se comienza a elevar un discurso político desde la tribuna de organismos que responden al Estado, “acaparando”, además, tomas de decisiones, de quienes en estos casos son los más perjudicados, como es la familia de la víctima, no se contribuirá a que se llegue a buen puerto. Y no va a ser la primera vez que ocurra.

Continuará

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