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Exodo palestino.
Exodo palestino.

HERRAMIENTAS

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Menajen Begin hablando en una reunión política en Israel, 1948. Adelante está el emblema del partido de Herut (
Menajen Begin hablando en una reunión política en Israel, 1948. Adelante está el emblema del partido de Herut ("libertad"), que él lideró (precursor del actual Likud). El emblema muestra un mapa de Eretz Israel, o "gran Israel", que incluye no solo el sector oriental, sino toda Jordania hasta su frontera con Iraq.

Segunda y última parte
Israel-48: modelo para desarmar [II]
[Bambú Press]
Por Roberto Bardini
Publicado digitalmente: 25 de julio de 2006

Theodor Herzl muere en 1904, a los 44 años de edad, sin ver que su violenta utopía se realizará... 44 años después. “En Basilea fundé el Estado Judío. Quizás dentro de cinco años, seguro dentro de cincuenta, todos lo sabrán”, había escrito en su diario íntimo al finalizar el Primer Congreso Sionista en Suiza.

En Hotel Casino, a orillas del Rin, se firmaron simultáneamente el acta de nacimiento de un pueblo sin tierra y el certificado de defunción de un territorio poblado por árabes: Palestina, donde en ese tiempo sólo hay 24 mil judíos, mucho menos que en cualquier país de Europa. Hasta entonces, los judíos conviven pacíficamente con palestinos y se consideran hermanados por el mismo origen semita e iguales tradiciones.

La Declaración Balfour (1917)

Para ganarse el apoyo de la comunidad judía, el ministro de Relaciones Exteriores británico Arthur James Balfour se compromete en una breve carta dirigida el 2 de noviembre de 1917 al banquero Lord Lionel Walter Rothschild a apoyar la constitución de un “hogar nacional” judío en la Palestina ocupada por los turcos.

El barón Rothschild es íntimo amigo del químico y dirigente sionista Chaim Weizmann, nacido en Rusia y profesor en la Universidad de Manchester. Weizmann, que ha sido delegado en el congreso de Basilea, se destaca como especialista en explosivos. En 1949, será el primer presidente del recién creado Estado de Israel.

El texto de la Declaración Balfour informa: “El gobierno de Su Majestad considera favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y se esforzará todo lo que sea posible para facilitar la consecución de este objetivo, quedando claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”.

Así, Gran Bretaña adquiere por medio de un documento no oficial un compromiso sobre un territorio que no controla en ese momento. Su posterior dominio sobre Palestina, otorgado por la Sociedad de Naciones después de la Primera Guerra Mundial, tampoco le confiere autoridad legal para determinar el futuro de esa región. Y al incluir a la Declaración Balfour en el mandato sobre Palestina, la Sociedad de Naciones viola sus propios principios, que garantizan la inviolabilidad de las tierras bajo su control.

En esa época, Palestina tiene 700 mil habitantes. Sólo 56 mil son judíos y todavía conviven pacíficamente con los árabes

El Mandato británico en Palestina (1920)

Luego de la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra, la Sociedad de Naciones otorga en 1920 a Gran Bretaña el Mandato sobre Palestina y Transjordania. La región bajo dominio inglés abarca lo que hoy es Jordania, Israel, Cisjordania, la Franja de Gaza y el Golán.

La inmigración a Palestina aumenta. En 1925, los habitantes judíos se han duplicado: son 108 mil. Ocho años más tarde crecerán a 238 mil.

En esta etapa, los dirigentes sionistas de Europa promueven la compra de propiedades. Muchos palestinos comienzan a ser expulsados de sus aldeas o son despojados de sus tierras. En 1929 y 1936-39 estallan revueltas árabes y los británicos limitan inmigración. La respuesta de los grupos sionistas -que se han organizado en los grupos paramilitares Haganá, Irgún y Stern- es una serie de atentados contra árabes e ingleses.

La Haganá (“Defensa”, en hebreo), más moderada que las bandas terroristas Irgún y Stern, será la columna vertebral del futuro ejército israelí. Cuenta con diez mil combatientes y más de 40 mil reservistas.

El 22 de julio de 1946, el Irgún dirige un atentado con dinamita en el hotel King David, de Jerusalén, donde está instalado el Estado Mayor británico. Mueren casi cien árabes, ingleses y judíos. El jefe del ataque terrorista ha nacido en Bielorrusia, fue sargento del ejército inglés en la Segunda Guerra Mundial y le falta un mes para cumplir 33 años. Se llama Menajen Begin y en 1977 se convertirá en el sexto primer ministro de Israel.

El 9 de abril de 1948, Begin dirige la masacre de Deir Yassin, una aldea de poco más de 700 habitantes, en la que son asesinados 254 palestinos, entre los que hay 50 mujeres y niños. Los pobladores, armados con viejos rifles Mauser, matan a cuatro atacantes.

El 17 de septiembre de 1948, la Irgún asesina a tiros al conde sueco Folke Bernardotte, comisionado de la Organización de Naciones Unidas en Palestina. Un día antes, Bernardotte había entregado un informe a la organización mundial en el que describía la destrucción de aldeas encabezada por los sionistas y la situación de 750 mil palestinos desplazados de sus tierras y convertidos en refugiados.

Bajo el mandato británico, igual que en épocas de la ocupación turca, muchos familias palestinas, sirias y libanesas emigran hacia América.

En 1978, el ex terrorista Menajen Begin compartirá con el mandatario egipcio Anwar al Sadat el Premio Nobel de Paz.

La creación de Israel (1948) y “La catástrofe”

El auge del nazismo en Europa y el exterminio de judíos en la Segunda Guerra Mundial, provoca que muchos busquen refugio en Palestina. Entre el fin de la Primera Guerra y el término de la Segunda, hay en ese territorio 450 mil judíos. Ya son un tercio de la población.

Al aumentar la tensión entre los nativos y los recién llegados, Gran Bretaña transfiere el problema a la ONU. La Asamblea General de noviembre de 1947 decide -a pesar de la oposición del mundo árabe- la partición del territorio en dos países separados, uno palestino y otro judío, así como la “internacionalización” de Jerusalén por albergar sitios religiosos del judaísmo, el cristianismo y el islamismo.

A las cuatro de la tarde dl 15 de mayo de 1948 se declara oficialmente la creación artificial de Israel. Las nuevas autoridades dan el primer paso en lo que será una constante en los siguientes 58 años: ignorando las resoluciones de la ONU, presentan la Declaración de Independencia tres meses antes de la fecha especificada y sin precisar las fronteras del nuevo Estado.

Como consecuencia, 21 mil soldados de Egipto, Irak, Líbano, Siria y Transjordania invaden al flamante país. Es un nuevo desastre. Mientras el “ejército” libanés tiene mil hombres, por ejemplo, sólo la Haganá dispone de 90 mil combatientes. Las fuerzas árabes, mal equipadas y peor dirigidas por regímenes títeres de Gran Bretaña, se retiran después de 15 meses de guerra. Israel se anexiona un 26 por ciento más de territorio.

De 1948 a 1951, llegan 700 mil judíos. En el mismo período, casi 800 mil árabes se ven obligados a irse de su patria.

Del 5 al 10 de junio de 1967, el general israelí Moshe Dayan impulsa la llamada Guerra de los Seis Días, un ataque por sorpresa contra Egipto. Su jefe de Estado mayor es Isaac Rabin, quien posteriormente será dos veces primer ministro (1974 y 1992). Israel se apodera del Sinaí egipcio, la franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán sirios. El Estado Judío pasa de 20 mil kilómetros cuadrados de superficie a más de cien mil.

No hay best sellers que lo recuerden. Hollywood no hace películas, ni series de televisión. Ningún intelectual de renombre lo menciona. Los medios de comunicación lo ignoran. Pero así como los judíos conmemoran la Shoah (“holocausto”), los palestinos recuerdan su Al Nakba: “La Catástrofe”.

Roberto Bardini


Textos consultados:

Lionel Dadiani, Anatoli Piaskovski y otros, Pasado y presente del sionismo, editorial Estudios, Buenos Aires, 1976.

Roger Garaudy, El caso de Israel, Liga de Estados Árabes, México, 1987, y Los mitos fundacionales del Estado de Israel, Gedisa, Barcelona, 1991.

Pablo Montero, Israel-Palestina: rompecabezas para armar, ediciones Zona, México, 1986.

Mario Muchnik, Mundo judío, Lumen/Mairena, Buenos Aires, 1984.

Sophie Vidal Martins, La patria usurpada, editorial Nuestro Tiempo, México, 1992.


© (2006) Roberto Bardini
Todos los derechos reservados.
Para reproducir citar la fuente.
Gentileza Bambú Press.

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