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HERRAMIENTAS

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Osvaldo Coggiola   
China: El Partido Comunista en el poder (1949-1960)
Por Osvaldo Coggiola
(¿Quién es Osvaldo Coggiola?)
Publicado digitalmente: 24 de septiembre de 2005

La transición haca la economía socialista

En verdad, las cosas acontecerán mucho más rápidamente de lo que Mao y la dirección del PCC previeron. No se trató de una cuestión de “ritmo”, sino, especialmente, de una cuestión cualitativa, de la naturaleza social del proceso económico. La burguesía china, que durante los siglos XIX y XX se había manifestado incapaz de encabezar una revolución democrática y una lucha frontal contra la opresión extranjera y los grandes propietarios de la tierra, se manifestó también incapaz de acompañar tal proceso, cuando fue ejecutado por un partido que representaba alas masas. El pasaje hacia una economía donde predominase la propiedad social fue sorprendentemente rápido, pero la causa fue más política que económica: se situaba al nivel del Estado. La burguesía no podía tolerar que el Estado (el primero que realmente unificara a China después de la caída de la ultima dinastía) estuviese bajo la dirección de organizamos representativos de los trabajadores, el PCC y el EPL, y comenzó de inmediato un proceso de boicot. La señal fue dada por la potencia en la cual la burguesía china se tratara de apoyar para reconstruir su Estado después de la Segunda Guerra: los Estados Unidos. Los EEUU extenderán luego un cordón de aislamiento alrededor de la “China roja”, negándole reconocimiento diplomático (en la ONU, el gobierno de Chiang, el KMT, fue reconocido como el legítimo gobierno chino, a pesar de ejercer su autoridad sólo en la isla de Formosa) e intercambio económico. Se llegó a prohibir que cualquier ciudadano norteamericano pusiese sus pies en la RPC. Así trató el “mundo libre” a una revolución que, en tanto, no le manifestó en su inicio ninguna hostilidad, pues lo precisaba para desenvolver su economía. Cuando la RPC es proclamada, el nivel de la producción agrícola e industrial de China era inferior al anterior a la Segunda Guerra Mundial: • en 12 años la inflación multiplicó los precios por 8 billones (!!!) • los transportes estaban totalmente desorganización • la mayoría de las instalaciones del “corazón industrial de China” (Manchuria) fueron desmanteladas por la URSS o destruidas por el ejército de Chiang.

El gobierno de la RPC intenta enfrentar esos problemas a través de una política ya definida por Mao. En 1949, mismo después de la nacionalización de ciertas industrias claves y de las propiedades de los dirigentes del KMT, el capital privado contaba aun con el 48,7% de la producción industrial. Se adoptaron entonces una serie de medidas: • un Tratado de Cooperación con la URSS, firmado por Mao y Stalin, que resulta en un empréstito de la URSS de 300 millones de dólares en cinco años (esto representa apenas el 3% de los fondos nacionales; el 97% restante se reforzaron por el pueblo chino) • adopción de una serie de leyes: sindical, de reforma agraria, de casamiento (que anula la tradicional poligamia masculina), de divorcio; • constitución de tres “compañías mixtas” con la URSS, que envía a China varios técnicos; • aumentos salariales del 100% inicialmente y del 30% después.

Después de un año de gobierno Chou En-lai puede anunciar: el territorio está pacificado, la unidad nacional realizada, la inflación está contenida desde marzo de 1950, el 90% de las vías del ferrocarril están reconstruidas. Pero al boicot económico de la burguesía (vacío de capitales) existente desde le inicio, se suma, a partir de 1950, la intervención de la RPC en la Guerra de Corea. Singman Rhee lidera el gobierno pro americano de Corea del Sur y amenaza las fronteras de China. La RPC se ve en la obligación de realizar grandes inversiones en armamento para la defensa y avanzar en la estatización de la economía. El Jen Min Ji Pao (diario del PCC) del 25 de octubre de 1950 llama a “corregir radicalmente la política de generosidad” para con la burguesía.

A partir de 1950 los elementos sociales de un cambio de política se definen: • en los campos, la actividad de “tribunales del pueblo” que determinaran ejecuciones y condenaran a los trabajadores contra los grandes propietarios. • campaña política nacional contra el imperialismo norteamericano; • represión a las actividades de las Iglesias, sobre todo a las misiones extranjeras. • tropas chinas ocupan el Tíbet (1950). • el PCC lanza el Movimiento de los tres anti (contra la corrupción, el desperdicio y la burocratización). Clima de tensión, donde no falta el miedo de una gran hambruna (1950). • en Manchuria, Kao Kang da inicio a un plan por el aumento de la producción, siguiendo el “modelo soviético”.

Se trata de un cambio que será oficialmente sancionado en diciembre de 1952, cuando Cho En-lai anuncia el Primer Plan Quinquenal, y en octubre de 1953, cuando el PCC anuncia la “Nueva alianza general para la transición al socialismo”: • en el inicio, ya cuatro quintos de la industria pesada ya había pasado a manos del Estado. • a fines de 1952 la reforma agraria estaba 75% realizada y 12 millones de hectáreas pasan a 90 millones de personas; • los empresarios privados conservan apenas un tercio del comercio mayorista, la mitad del minorista y un tercio de la producción industrial.

El gobierno crea una Comisión de Planificación del Estado (con Kao Kang) y, en el Plan Quinquenal se da prioridad a la industria pesada: se anuncia una inversión de 218 billones de dólares (¡!) a un ritmo increíble: 25% del producto nacional será consagrado a la industria, en 1956 (en la época de su industrialización los EUA nunca invirtió más del 20%) Un esfuerzo semejante sólo es posible a través de una rápida estatización del excedente nacional. El ritmo de la “socialización de la economía” supera todos los planes de los dirigentes del PCC. En 1955 se decide la colectivización de la agricultura. Un año después, el 96% de los campesinos se encontraban organizados en un millón de cooperativas: el Plan preveía que sólo un tercio de los campesinos se encontraría en esa condición a fines de 1957... La colectivización competa sólo estaba prevista para 1960, lo que ya era muy rápido. Esto es esencial, pues la producción agrícola continuaba siendo la base de la economía china. El punto de partida fue mucho más bajo: en 1951 el parque de tractores era de dos mil unidades (un tractor cada 120.000 acres, contra uno cada 119 en los EUA, o uno cada 998 en la URSS). El PCC encararía definitivamente el movimiento, en 1956, con las Tres Transformaciones Socialistas -expropiación de la burguesía industrial, expropiación del comercio urbano e implantación de un movimiento cooperativo en el campo. Las Tres Transformaciones se limitaban a sancionar una situación ya existente: el “tiempo bastante largo” que Mao previera para el fin del capitalismo chino se limitó, en verdad, a unos pocos meses.

Las contradicciones de la socialización

La base de las contradicciones de este proceso se encuentra el choque entre las diversas fuerzas sociales (obrero, campesinado, funcionarios estatales y partidarios, presión económica y política extranjera). Ya en 1954 ocurren huelgas obreras contra los ritmos de la producción, que los sindicatos no llegan a controlar. De hecho, la productividad industrial aumenta cuatro veces entre 1949 y 1959 y los salarios sólo el 52%. Este es el sacrificio de la clase obrera para la industrialización. Pero los sacrificios tienen un límite y la presión ejercida “de abajo hacia la cima” (en los sectores campesinos también son notadas actividades de sabotaje) acaba repercutiendo en la propia cúpula del PCC. La primera víctima del ritmo exagerado de acumulación impuesto por el Plan es su propio mentor: Kao Kang, considerado pro URSS y expulsado del PCC en 1954, se termina por suicidar en la prisión... Es la primera señal de crisis. La marcha forzada de la socialización produce, en el PCC, expresiones ideológicas totalmente heréticas para el “comunismo oficial” guiado mundialmente por la URSS. Lu Ding Yu, miembro del Buró Político del PCC, afirma en 1960:

“El proletariado debe conducir a las masas campesinas para llevar a término la revolución democrática; la revolución democrática y la guerra campesina son una revolución agraria, la revolución democrática debe transformarse en socialista por la revolución permanente. Esas ideas guiarán las victorias ininterrumpidas de nuestra revolución.”

El espíritu del “gran perseguido” por el stalinismo -León Trotsky- aparecía en esas palabras. Aún para Mao “es muy probable que el país estuviera socializado antes de estar industrializado”. Pero también existía un cierto ánimo nacionalista: “los campesinos chinos son mejores obreros que los ingleses o norteamericanos, pueden obtener resultados más expresivos, mejores y más rápidos.” (Mao, en 1955.) De hecho la meta que se propone el PCC es superar a los países capitalistas en el plano económico, en particular a Inglaterra... Pero la realidad golpea la puerta: la introducción del salario por producción crea una aristocracia obrera muy mal vista. En 1956 los aumentos salariales del 13.5 % son considerados insuficientes: hay huelgas en Canton y Shangai. Una agitación se esboza en los sectores intelectuales como la critica del escritor Hu Feng al PCC, que encontrara basto eco. El propio Mao se encarga de responder (1955.) Hu Feng es detenido y denunciado como “contrarrevolucionario”. Pero las presiones son fuertes (no se ve en el original) cambio político. En Mayo de 1956 Mao publica la declaración Que florezcan cien flores, un llamado al ejercicio de la crítica (que ya venia siendo ejercida, de cualquier manera). El resultado nuevamente está fuera las previsiones de la dirección del PCC y las críticas explotan por todas partes: • el PCC es denunciado como un “pago de dieciocho pisos” que ejerce una autoridad arbitraria cuasi religiosa; • son denunciadas la existencia de una “Nueva clase”, la violación del programa de 1949, la identificación del Estado con el PCC; • los partidos “democráticos” aliados al PCC en el gobierno, hasta entonces en silencio, denuncian la ficción de las instituciones representativas, la ausencia de información, el monopolio del poder por los dirigentes del PCC.

Pero es entre los estudiantes donde la crítica alcanza un carácter más radical: ellos son, la mayoría, de origen obrero, y muchos fueron combatientes del EPL. Así: • la “plaza democrática” de la Universidad de Pekin es cubierta de grandes carteles, las otras la imitarán; • surgen jornadas de oposición, como Wuang Chang (Plaza pública); • el movimiento define un programa: supresión de la censura, libertad de opinión y de imprenta, garantía de los derechos constitucionales. Se denuncia la degeneración del marxismo, transformado en “revisionismo o dogmatismo”; • el grupo dirigido por el estudiante Lin Xi-ling afirma que “el verdadero socialismo es muy democrático y lo que aquí tenemos no lo es”. El grupo pelea por una “nueva revolución”, esta vez contra los privilegiados que ocupan el poder; • se denuncian los privilegios de la burocracia estatal y la utilización de la universidad para promoverlos.

De hecho, el movimiento de crítica es muy amplio y comprende dos alas: una, que postula un retorno a situaciones anteriores, otra que sustenta una profundización democrática de la revolución socialista. Pero las dos facciones serán reprimidas por el PCC, que en junio de 1957 determina el fin del movimiento, prohíbe manifestaciones y reuniones, arresta los principales lideres y los envía a los campos de “reeducación”. Iniciado como un proceso de democratización, el movimiento de las Cien Flores acabó, contradictoriamente, con un refuerzo del poder total del PCC. Pero fue, sin duda, una formidable anticipación de lo que acontecería una década después con la Revolución Cultural. Paralelamente, China conoce graves dificultades económicas que ponen en cuestión los planes que están siendo aplicados. En agosto de 1957 el comité central del PCC decide la creación de las comunas populares en el campo, inicio del Gran Salto hacia Adelante. Cada comuna corresponde al área geográfica de un distrito. La tierra, los equipamientos, la morada y el ganado serán colectivizados, la idea es utilizar plenamente la mano de obra rural, sobre todo la “reserva femenina”. Se prevén también trabajos industriales en los campos (los “altos hornos de quintal”), equipamientos colectivos para “recuperar” el trabajo domestico. En relación con los planes, el Gran Salto significa un dislocamiento de la industria para con la agricultura y un atraso en relación con las metas superambiciosas de la industrialización. El trabajo y la vida de las comunas son organizados según modelos militares, aunque el PCC comience una campaña nacional para presentar al Gran Salto como “un paso en dirección de la realización del comunismo”. Es el comunismo de la miseria, la nivelación para abajo, determinado por la penuria económica. Los intelectuales son convocados a trabajar en los campos y en las obras urbanas: 6 millones de miembros del aparato estatal, estudiantes secundarios y universitarios hacen estadías como trabajadores manuales. La pregunta es ¿cuanto tiempo será posible mantener semejante esfuerzo?

Como resultado, la producción agrícola aumenta un 65%, pero las tensiones en las fábricas y en las comunas son tan fuertes que acaban por repercutir en las cúpulas: • en 1959 el ministro de Defensa Peng Te-huai, escribe al Comité Central que “el Gran Salto es una pérdida de tiempo”. Es destituido y suplantado por Lin Piao, desapareciendo de la escena política; • en julio de 1959, el propio Mao admitirá los errores del Gran Salto, errores de aplicación y falta de experiencia, pero sin criticar la idea en sí; • en 1961 el PCC decide reducir el ritmo del Gran Salto y reajustar la política económica. Es probablemente la línea de Liu Shaochi que suplanta a la de Mao en el Comité Central.

En 1958, el gobierno de RPC anunciaba que la producción agrícola había aumentado el 90%. Se hablaba del “milagro” (chino). En 1960, el propio gobierno admitió que las estadísticas sobreestimaban el aumento en cerca del 30 %. Así, con contradicciones, avances y retrocesos, aceleraciones y marchas atrás en el plano económico, llamamientos a la democratización y represión, el PCC y China entrarán en una etapa de plena socialización de la economía.

Un Estado burocrático

“El ejército es una escuela. Nuestras fuerzas armadas de 2.100.000 hombres equivalen a bastantes miles de universidades y escuelas secundarias. Tenemos que confiar principalmente en le ejército para preparar a nuestros cuadros.” (Mao Tse Tung, en 1949)

En realidad, el “gobierno de unidad nacional” de la RPC creado en 1949 y con participación de varios partidos no pasó de ser una fachada: de hecho el PCC ocupó todo el poder, porque no precisaba de aquel gobierno ya que los otros partidos carecían de existencia real en la sociedad. El cuidado del PCC en incluirlos en el gobierno fue consecuencia de la política de desenvolver un “capitalismo democrático”. Pero ese proyecto rápidamente desapareció: la “fachada” se tornó, entonces, innecesaria. La toma del poder por los comunistas en 1949 fue bien diferente a la Revolución Rusa de 1917. En este último caso, el poder fue asumido por organizaciones de masa (los soviets) donde los obreros ejercían su hegemonía a través del voto privilegiado. En 1949, el PCC tomó el poder a través del Ejercito, aunque ese fuese eminentemente popular. Los obreros fueron meros convidados, mantenidos fuera de las decisiones y organizados “de arriba hacia abajo” en los sindicatos. De este proceso resultó un Estado burocrático, en el sentido que las decisiones no eran tomadas ni controladas por las organizaciones de masas (incluyendo el nombramiento de funcionarios estatales), con dos características marcadas: • la influencia que la organización del ejercito tiene en la información del Estado; • el papel preponderante, y más personal, del líder de la revolución, Mao Tsetung.

“Mao habitualmente visita inesperadamente una finca o una oficina local, donde tiene largas conversaciones con los campesinos y prueba de su comida. Las mujeres que conversaron con Mao me revelaron que sabe cuantas calorías medias aproximadas son ingeridas por los niños y los adultos.” (Edgar Snow, China, ayer y hoy)

Pero esa combinación de paternalismo y burocratismo no debe ser confundida con la existente en la URSS de Stalin. • en la URSS, con la burocracia se imponen unos pocos, vaciando de contenido los soviets o consejos obreros, transformados en un simple aparato de registros de las decisiones del Partido Comunista (PCUS). Y, sobretodo, después de batallas frontales contra el campesinado (millones de muertos durante la colectivización de la agricultura en los años ’30) y contra el obrero, cuya dirección -los lideres revolucionarios de 1917- fue masacrada por la burocracia stalinista. • en China, la burocracia fue llevada al poder por las masas, sobre todo campesinas. Esto explica la rápida aparición de las oposiciones obreras, inclusive “comunistas” (en la juventud), el gobierno de la RPC (o PCC). Y también que ese Estado burocrático sea aceptado por la sociedad. Como escribe Edgar Snow:

“En una nación que nunca conoció una escuela democrática o libre entre el status quo y una oposición legal, no se podrá decir que la substitución de una forma de dictadura o autoritarismo por otra amenace arrancar al pueblo algún tesoro que haya poseído.”

El propio origen del Estado socialista Chino también explica porqué las luchas en el interior del PCC no se resolverán, como en PCUS, a través de sangrientas purgas, en que son ejecutados miles de militantes. Es lo que dice Edgar Snow al respecto de la lucha entre Mao Tsetung y Liu Shao-chi:

“Mientras en la Rusia de Stalin semejante lucha por el poder se podría haber resuelto rápidamente por la liquidación física de cualquier camarada de la oposición, esto no sucedió en China.”

Todo eso no impide que el Estado ejerza una presión asfixiante sobre el conjunto de la sociedad, debido a su carácter burocrático, o sea, nada democrático, lo que es particularmente visible en el campo del arte y de la cultura en general.

“El proletariado debe ejercer su dictadura integral sobre la burguesía en el dominio de la superestructura, incluyendo los diversos sectores de la cultura. La cultura y la educación, la literatura y el arte, el deporte y la salud publica y la investigación científica deben servir la política proletaria, a los obreros, a los campesinos y a los soldados, y ser combinados con el trabajo productivo.”“(Articulo 12 de la Constitución de la República Popular China.)

Donde se dice “el proletariado debe leerse “la dirección del PCC” pues en China no existió “democracia obrera”, la cual es imposible sin una red de organismos de poder emanados directamente de la clase obrera (comités de fabrica, consejos obreros). Al contrario, la dirección comunista china se opone a toda tentativa de organización obrera independiente, fuera de su control. Es evidente, por otro lado, que la creación artística o científica para ser realmente creación, no puede estar sometida a ningún tipo de dictadura. Otra cosa es que el artista o científico, por decisión personal, se sume a la lucha por el socialismo. El carácter burocrático del Estado socialista chino implica, además, dos tipos de contradicciones, que ya hemos visto aparecer a lo largo de su historia: • contradicción entre el Estado y la sociedad en su conjunto -los trabajadores rurales e industriales, los estudiantes, la juventud- los cuales tienden a irrumpir democráticamente en la vida social y la política (por ejemplo, el periodo de las Cien Flores). • Contradicción entre los diversos sectores de la burocracia estatal, cuya contraposición de intereses puede resultar en prejuicio de la orientación económica y la política (por ejemplo, luchas entre la burocracia civil y militar al respecto del presupuesto del ejercito).

El conflicto con la Unión Soviética

“En el mundo actual, estamos en presencia de dos tipos de contradicciones de carácter opuesto: en primer lugar, las contradicciones entre nosotros y nuestros enemigos (entre el campo imperialista y el campo socialista, entre los imperialistas de un lado y todos los pueblos del mundo y todas las naciones oprimidas del otro, entre la burguesía y el proletariado en los países imperialistas etc.). Son las contradicciones fundamentales; las cuales reposan sobre el conflicto de intereses entre clases hostiles. En segundo lugar, las contradicciones en el seno del pueblo, entre una parte del pueblo y otra, entre una y otra parte de los camaradas del Partido Comunista, entre el Gobierno y el pueblo en los países socialistas, entre países socialistas, entre partidos comunistas, etc. No son contradicciones fundamentales, sino que derivan del conflicto fundamental entre intereses de clases, además de contradicciones entre opiniones justas y erróneas, rodeada de contradicciones entre intereses que poseen un carácter secundario.” (Jen Min Ji Pao, periódico oficial de Pekín, 29-12-1956.)

El conflicto entre los comunistas chinos y el Partido Comunista de la URSS ya existía mucho antes de la toma del poder por los primeros. El PCC hizo esfuerzos por disimularlo, en la medida en que precisaba de la ayuda soviética. Con la toma del poder en 1949, el conflicto se profundizo, así, los comunistas chinos alcanzarán importancia en el escenario político mundial. Las teorías oficiales de los chinos, como la citada, reconocían y al mismo tiempo disimulaban el conflicto (se reconoce una contradicción con la URSS -”los países socialistas”-, pero se le atribuye un carácter “secundario”). La revolución China no podía dejar de profundizar este conflicto. La política de la URSS, después de la segunda guerra mundial, se caracterizó por procurar una “coexistencia pacifica” con las potencias occidentales (Europa y los Estados Unidos). Una revolución social en un país que posee el cuarto de la población mundial no podía dejar de alterar el equilibrio político internacional, que la URSS pretendía conservar a cualquier costo. La ayuda de la URSS a la Revolución China fue mínima. Hubo un primer empréstito de 300 millones de dólares, en cinco años (1950), y un equipamiento, técnicos, todo lo cual sería pagado por China a precios del mercado mundial. Los técnicos soviéticos, por ejemplo, eran pagados en dólares americanos. Todo eso provocó un gran drenaje de divisas de China hacia la URSS. Si tenemos en cuenta que la productividad industrial de China es menor que la de la URSS (para producir mercaderías en valor dólar, es preciso, en China, más tiempo de trabajo que en la URSS), esto significó una enorme transferencia de trabajo (valores) de China hacia la URSS. La escasez de ayuda soviética salta a la vista cuando sabemos que, en el mismo período, la URSS prestó a China 430 millones de dólares, y a la India, un país capitalista más chico que China, 680 millones. Muchos otros países capitalistas eran, proporcionalmente, mejor tratados por la URSS que la China socialista. Los comunistas chinos sabían esto perfectamente. Si el conflicto no se manifestaba abiertamente era porque el PCC continuaba contando con la ayuda soviética. Un tratado secreto fue firmado por la URSS y por China en octubre de 1957, según lo cual la primera se comprometía a construir armas nucleares para la defensa de China. Este tratado fue denunciado unilateralmente, esto fue, roto por la URSS en junio de 1959. En aquel mismo momento se preparaba un encuentro entre el presidente americano Eisenhower y el primer ministro soviético Kruchev. Un mensaje claro: en una negociación mundial sobre armas nucleares entre las dos potencias, la URSS ofrece a los EEUU la garantía de que China será mantenida en una posición de inferioridad militar. Los chinos criticaron veladamente el acuerdo de la URSS con los EEUU. Mintras que la URSS sustenta que la “coexistencia pacífica” es posible, los chinos dicen que el imperialismo americano no cambió, y que continúa siendo agresivo. La ruptura total esta en marcha. En 1960, la URSS retira sus “consejeros técnicos” de China. En las conferencias mundiales de los partidos comunistas, los rusos y los chinos comienzan a discutir abiertamente, llegando a intercambiarse insultos violentos. En 1962, el conflicto es directo y abierto: Bandera Roja, revista del PCC, critica al “revisionista” Kruchev y la dirección del PCUS. En 1963 las cosas empeoran. China mantiene con India un viejo conflicto de limites, se llega a temer la guerra abierta. La URSS entrega entonces sus más modernos aviones Mig al gobierno indio, que actúa contra China bajo la evidente instigación de los Estados Unidos. Jen Min Ji Pao (Periódico del PCC) no esconde lo que esto significa: “Asistimos, ni más ni menos, a una alianza americano-soviética contra China” (12 de agosto de 1963). Los chinos no estaban equivocados. A partir de ahí, se desencadenan agresiones de todo tipo. La URSS llega a invocar el “peligro amarillo”, para lanzar las potencias occidentales contra China. Gafurov, representante del PCUS una Conferencia Anticolonialista de Argel, no vacila en emprender contra China los peores argumentos racistas: “¿Los franceses comprenden que los chinos quieren unirse a razas negras y amarillas contra los europeos, contra los blancos de todos los países?” La propaganda de la URSS contra China comunista llega a niveles delirantes.

“Si en los periódicos (chinos) las declaraciones anti soviéticas son dosificadas en función de las consideraciones tácticas de los dirigentes chinos, los libros y los textos, expresamente la literatura destinada a una población poco esclarecida, son publicados en tirajes cada vez mayores. Su misión es cultivar el odio a la Unión Soviética y hacer admitir la idea de una guerra inevitable contra la URSS. En la escuela, los chicos aprenden a decir en ruso “manos arriba!”, “No te metas” etc. (S. Yourkov, ideólogo del PCUS, noviembre de 1971.)

Las expresiones “ideológicas” de esa lucha son paradójicas. En 1956, comienza en la URSS la llamada “desestalinización”: los crímenes de Stalin, muerto en 1953, son revelados por el propio PCUS. En una ocasión, el PCC realiza un análisis mucho más profundo del significado de la dictadura totalitaria de Stalin. Según el PCC, el principal “error stalinista” había sido ignorar la permanencia de los conflictos sociales y de la lucha de clases bajo el Estado socialista. En PCUS, la critica a Stalin se limitaba a la critica al “culto de la personalidad”. Pero, cuando el PCC rompe con la URSS, vuelve a reverenciar a Stalin. ¿Un simple argumento polémico? ¿Un justificativo de su propia dictadura al interior de China? ¿O una tentativa de llegar a un acuerdo con los sectores de la burocracia rusa que son desmontados por la campaña de “desestalinización” de Kruchev, principal enemigo del PCC? A partir de la ruptura, el PCC desenvuelve su propia política internacional, al margen de la URSS. En 1961, China comienza una “apertura” en dirección de los países “subdesarrollados”, y dos años después Chou En-lai, primer ministro chino, restablece relaciones diplomáticas con Francia. Aunque la propaganda internacional china sea vigorosamente “antiimperialista” (del imperialismo norteamericano y calificado de “tigre de papel”), la política internacional del PCC no es revolucionaria; ella no procura establecer una alianza con los obreros y campesinos de los países “subdesarrollados”, sino con las burguesías gobernantes de esos países (y de los países europeos) para su juego diplomático internacional contra la URSS. En 1967, el PCC comienza a llamar a la URSS Estado “social-imperialista” y justifica cualquier alianza con ella. En ese juego, todo es valido: en 1971, una insurrección campesina amenaza por debajo al gobierno de Ceilán (actual Sri Lanka). China brinda armas al gobierno para derrotarla. Sobre este asunto, Chou En-lai responde a un periodista: “¿Qué otra cosa podíamos haber hecho sino apoyar a la Sra. Bandaranaike (primera ministra de Ceilán)?” Es el destino que la burocracia reservaba a los campesinos que querían imitar el acontecimiento revolucionario de sus hermanos chinos. Por ese camino, China llegará, en los inicios de los años ’70, a reconciliarse diplomáticamente con los Estados Unidos, que promoverán su ingreso a la Organización de las Naciones Unidas. Veinte años después de 1963, cuando el PCC denunciaba la “alianza americano-soviética” contra China, la situación se invirtió: ahora asistimos a una alianza chino-americana contra la URSS. No es de extrañarse que varios de los principales partidos comunistas que adherían a China, cuando rompe con la URSS, hayan roto también después con el PCC (por ejemplo, el Partido Comunista Indio). Los EUA se aliarán a China para debilitar a su principal rival en la escena internacional, la URSS. En los orígenes del desarrollo del conflicto chino soviético, que profundiza al punto de no excluir confrontación armada entre esos dos países, los mayores entre los llamados comunistas. El enfrentamiento armado se manifestó: a fines de los años ’60 con escaramuzas entre los ejércitos rusos y chinos en su frontera. En 1979, tropas chinas irrumpieron en Vietnam (un Estado socialista aliado a la URSS), en represalia por la invasión a Camboya (Republica Popular de Kampuchea, en Estado socialista que era aliado a China) por el propio Vietnam. Se trata, por tanto de una guerra a través de “intermediarios”; pero no es misterio que los misiles nucleares de China y de Rusia se apuntaban mutuamente. La política exterior china popularizó la teoría de los Tres mundos: las superpotencias -Estados Unidos y URSS-, los países desarrollados (europeos y otros) y el mundo subdesarrollado. China pretendía aparecer como una especie de líder del Tercer Mundo subdesarrollado. La actual alianza de China con la diplomacia norteamericana, su apoyo a gobiernos como el de Pinochet, en Chile, enseñan, una vez más, que en la política en general, y sobretodo la política internacional, se debe distinguir cuidadosamente el discurso de la realidad de los hechos.

Cronología

1951 (febrero-mayo): Ley de castigo a los contrarrevolucionarios, campaña nacional contra la intervención norteamericana en Corea. En Manchuria, Kao Kang inicia el plan para el aumento de la producción. (mayo): Las tropas chinas anexan el Tibet. (diciembre): Movimiento de los tres anti (contra la corrupción, el desperdicio y la burocratización). 1952 (diciembre): Chou En-lai anuncia el Primer Plan Quinquenal. 1954 (febrero): Expulsión de Kao Kang del PCC. El escritor Hu Feng desafía al PCC; tiene eco entre otros escritores de Shangai. (abril): La RPC participa de la Conferencia de Ginebra sobre Corea e Indochina. Primera entrada de la RPC en una gran conferencia internacional. (junio): Proclamación de la constitución de la RPC. 1955: Mao contra ataca a Hu Feng y a los escritores disidentes. 1956 (mayo): Mao publica la declaración Que florezcan cien flores. (septiembre): El VIII Congreso del PCC confirma las Tres Transformaciones Socialistas (expropiación de la burguesía industrial, expropiación del comercio urbano y movimiento cooperativo en el campo). 1957 (febrero): Discurso de Mao: “Sobre la manera correcta de resolver las contradicciones en el seno del pueblo”, en la línea de las Cien Flores. (junio): Campaña de rectificación contra los que critican al PCC en el periodo de las Cien Flores. Intelectuales enviados a los campos. 1958: Segundo Plan Quinquenal. El Gran Salto Adelante. Las Comunas Populares ganan importancia. (diciembre): Mao se retira de la presidencia del PCC, entregándola a Liu Shao-chi, reconociéndolo como su sucesor. 1959 (julio): El ministro de Defensa Peng Te-huai critica a Mao (“el Gran Salto fue una perdida de tiempo”), siendo destituido y sustituido por Lin Piao. 1960 (noviembre): El PCUS acusa al PCC de “ser la oportunidad de la cohesión y la unidad del movimiento comunista internacional”. Es la ruptura RPC-URSS. Los soviéticos trazan de vuelta sus técnicas y consejos militares. Período de grandes dificultades económicas en China. Lin Piao reorienta ideológicamente el EPL.

DE LA REVOLUCION CULTURAL A LA “DESMAOIZACION” (1960-1983)

Los preludios de la Revolución Cultural

Por medio de la “nivelación por lo bajo”, las Comunas y el Gran Salto permitirán a China atravesar la etapa de penuria económica de fines de los años ’50. Pero la recuperación económica entra en contradicción con la situación social de extremo “igualitarismo” creada por las Comunas:

• tensiones insoportables en el interior de las Comunas donde los trabajadores no reciben salario: el producto líquido es repartido de forma igualitaria entre todos los miembros; • carácter antieconómico del gigantismo de las Comunas, que dificulta su mantenimiento y la toma de decisiones. Fracaso de los “altos hornos de quintal”. Desperdicio.

La situación da origen a serias divergencias en el interior PCC, las cuales provocan, como ya vimos, la purga de algunos dirigentes. Dos o más tendencias comienzan a delinearse. Las posiciones de Mao son frecuentemente minoritarias en el Comité Central. Pero, por el momento (inicio de los años 60), un acuerdo parece realizarse alrededor de algunos puntos, tales como:

• las Comunas Populares son reducidas a un tercio de su tamaño original. Su número pasa de 24.000 para 74.000. Consecuencia: mayor descentralización de las decisiones; • necesidad de reajustar la política agraria en dirección a los campesinos de renta media y ricos (las Comunas favorecían a los más pobres); • necesidad de reorientar el plan económico a favor de mayor producción industrial

Dentro de esa orientación común, surgen en el PCC dos tendencias alrededor de sus dirigentes máximos, Mao Tsetung y Liu Sao-chi. La polémica no es abierta y las divergencias son poco claras. Sin embargo es posible percibir que:

• los partidarios de Liu son más fuertes en el PCC, sobretodo en los organismos dirigentes. Los maoístas son mayoritarios, a través de Lin Piao, en el EPL; • la tendencia de Liu, a través de Deng Xiaoping, enfatiza el carácter centralizado y vertical del plan económico. Los maoístas tienden a privilegiar las iniciativas igualitarias, como la incorporación de los miembros de la intelectualidad al trabajo manual. Paradójicamente se apoyan en una organización vertical: el Ejército.

Entre 1960 y 1965 existe una verdadera competencia entre las dos corrientes, aunque ellas no se critiquen públicamente. Liu exalta al militante del PCC (su folleto Sobre el perfeccionamiento individual del comunista tiene una tirada de 60 millones de ejemplares). Los Grupos de Trabajo del PCC (creados a partir de los Diez puntos de septiembre, de 1963, documento atribuido a Deng) se encargan de ir al campo, o “las bases”, para transmitir y explicar la política del Comité Central. Contra ese verticalismo los maoístas lanzan, en 1963, la Campaña de Educación Socialista, que pregona la imitación del EPL y la continuación de la “lucha de clases”. Se agravan las divergencias, y su manifestación pública es sólo cuestión de tiempo. Son los maoístas los que toman la iniciativa de hacerlo, en un momento en que consideran como más favorable para la victoria.

• En enero de 1965, la publicación del documento Los 23 puntos parece indicar el predominio de Mao en el Comité Central. Se enfatiza la lucha contra el autoritarismo, la burocratización y la necesidad de control, por la base, de la educación política y de la movilización y organización de las masas. • En noviembre, la prensa de Shangai (controlada por los maoístas) ataca a los intelectuales protegidos por el prefecto de Pekín, Peng Chen, ligado a Liu. El ataque acabará provocando su caída.

Iniciada como una polémica cultural (sobre el papel de los intelectuales y el carácter de la enseñanza universitaria), la crisis va a extenderse al conjunto de la sociedad, por iniciativa del propio Mao. En febrero de 1966, este sugiere, en un seminario de estudios, la ampliación de la polémica. La señal está dada: en mayo de aquél año, el propio Comité Central del PCC publica una circular, apuntando a la necesidad de desenmascarar a los “agentes de la burguesía” infiltrados en el partido y convocando a la realización de la Gran Revolución Cultural Proletaria. ¿Revolución? Los chinos tomarían esa apelación al pié de la letra. Una revolución antiburocrática

La Revolución Cultural es definida por el CC como una continuación de la Campaña de Educación Socialista, lo que revela la intención de mantenerla controlada dentro de ciertos límites. Pero, como en ocasiones anteriores, la iniciativa de los chinos superó los planes de sus dirigentes. Aún en mayo de 1966 aparece el primer dazibao (afiche gigante) en la Universidad de Pekín, criticando abiertamente al régimen. Los dirigentes opositores de Mao comienzan a ser perseguidos, forzados a “autocrítica” y ridiculizados: Liu Shao-chi es llevado por las calles con un sombrero de burro. Lo mismo sucede con Deng Xiaoping y otros. Las casas de Chou En-lai y de Chu Teh, viejos dirigentes revolucionarios, son cercadas. La Universidad hierve; se forma el movimiento de los Guardias Rojos, jóvenes que se colocan bajo la inspiración del “Pensamiento de Mao Tsetung”. Pero al cabo de pocas semanas queda claro que no son sólo los partidarios de Liu los apuntados por la movilización, sino toda la estructura política del PCC. Este casi desaparece de la escena, al mismo tiempo que se multiplican las organizaciones revolucionarias de todo tipo. Guardias Rojos, Rebeldes Revolucionarios, Rebeldes obreros. Todas se inspiran en el “Pensamiento de Mao Tsetung”, interpretado de diferente forma y no es raro que se enfrenten por causa de eso. Para intentar controlar la situación, es creada una estructura que no habla en nombre del PCC: el Grupo Central de la Revolución Cultural, donde tiene un papel destacado la mujer de Mao, Chiang Chin. Pero el movimiento gana en profundidad cuando alcanza al proletariado. En un comienzo, tanto los partidarios de Liu como los de Mao llevan las divergencias al proletariado para intentar inclinar la balanza a su favor. Pero los obreros comienzan a formular sus propias reivindicaciones: aumentos salariales, contra los ritmos elevados de producción, destitución de los dirigentes sindicales (simples mensajeros del PCC), etc. El propio ministro de Ferrocarriles es apresado por los obreros, que lo hacen trabajar junto a ellos y bajo su vigilancia. Nacen organizaciones como los Rebeldes Revolucionarios y los Guardias Rojos. El punto más alto del movimiento es alcanzado en Shangai, el mayor parque industrial chino, cuando los obreros paralizan la ciudad y destituyen a las autoridades municipales del PCC. Es proclamada la Comuna de Shangai en enero de 1967, cuyo Comité Provisorio considera necesario convocar elecciones por sufragio universal y secreto, en las fábricas, oficinas, escuelas y universidades, e instaurar una “auténtica dictadura del proletariado”, basada en la Comuna de París. Pero las elecciones no serían realizadas. Fue necesaria la intervención de Chiang Ching, delante de una asamblea -manifestación que reunió millones de trabajadores-, para hacer que se desistiese del proyecto. Chiang fue portadora de un mensaje especial de Mao a los obreros de Shangai, donde el afirmaba que el EPL no estaba debidamente representado en el Comité Provisorio y que la situación no estaba madura para la implantación de la Comuna. A partir de febrero de 1967, el Comité Central del PCC -o lo que quedaba de él- lanza su mayor esfuerzo para controlar (“normalizar”) la situación. Son creados los Comités de la Triple Alianza (PCC, EPL y las masas), que deberán progresivamente asumir el poder ocupado por los Comités Revolucionarios, diseminados por los cuatro rincones del país. Pero la normalización llevará bastante tiempo, y en ella se combinarán la represión (varios grupos de Guardias están armados, y el propio EPL deberá encargarse de desarmarlos) con las maniobras: vastos contingentes de estudiantes serán sacados de las ciudades, centro de los acontecimientos, para trabajar en los campos, bajo el pretexto de “combinar el trabajo manual y el intelectual”, en la línea del “Pensamiento de Mao Tsetung”. El propio Mao hará un llamado en defensa de los cuadros del PCC, diciendo que sólo el 5 % de ellos son “irrecuperables”. El Grupo Central de la Revolución se divide ante la nueva política, y Chiang Ching se encarga de la represión de los llamados ultraizquierdistas, que pretenden continuar la Revolución. Después de muchos episodios, la situación tiende a apaciguarse (octubre). En el año siguiente, 1968, Mao se encarga de “limpiar” el PCC de sus opositores: Deng Xiaoping es purgado, Liu es destituido de todos sus cargos (que incluían nada menos que la Presidencia de la República), excluido del PCC y enviado a un “campo de reeducación”. Pero las consecuencias de la Revolución son profundas:

• debilitamiento sin precedentes del PCC, que literalmente desaparece de la escena política durante las movilizaciones y sólo se mantuvo gracias a la influencia personal de Mao; • para fortalecer el PCC, en su reorganización los cuadros del ejército (EPL) pasan a ocupar, con Lin Piao (designado sucesor de Mao), posiciones claves; • el poder en China queda encarnado, mucho más que en el PCC, en la figura de Mao Tsetung. En verdad, Mao fue el último recurso contra una barrida total del PCC. Pero, para utilizarlo, el gobierno y el PCC son obligados a lanzar una campaña delirante de adoración de Mao Tsetung. A inicios de 1968, Yao Wen-yuan, miembro del Grupo Central de la Revolución Cultural y partidario de Chiang Ching, publica un artículo titulado Queremos adorar indefinidamente al presidente Mao “El Pensamiento de Mao Tsetung es la esencia de nuestra vida” “Podemos dejar de comer durante un día, pero es imposible pasar un día sin leer las obras del presidente Mao” “Debemos estudiar las obras del presidente Mao cada día. Si dejamos de hacerlo durante un día, los problemas se acumulan; dos días, retrocedemos; tres días, no podemos vivir” “Del mismo modo que un tren no puede moverse fuera de los rieles, un combatiente revolucionario siente vértigo y se pierde si no estudia las obras del presidente Mao” “Si Ud. no estudia al Presidente con asiduidad, Ud. vive en la oscuridad. Estudie bien sus obras sobre la verdad y un sol rojo iluminará su pensamiento” “(Nuestras victorias) no son debidas a méritos personales: es el resultado de la educación que nos dio el presidente Mao, es una victoria del Pensamiento Mao Tsetung” “El Pensamiento Mao Tsetung es el microscopio del revolucionario. El le permite ver todos los gérmenes y bacilos” “La víspera de su muerte gloriosa, el había estudiado como siempre las obras del presidente Mao, con infatigable energía. Tomando como resumen, más de una vez, los ‘Tres artículos más leídos’, había procedido a un examen de sus pensamientos” “Grandes son el cielo y la tierra, mayores son aún los hechos del presidente Mao. Sin él , yo no estaría vivo hoy” “Cuando los niños comenzaron a hablar, no fueron las palabras papá y mamá las primeras que aprendieron, sino Viva el presidente Mao.” “En el cielo está la estrella polar, en la tierra el presidente Mao Tsetung” “El sol es el presidente Mao en persona” (Textos extraídos de publicaciones chinas oficiales, 1968-1970)

El final de la Revolución Cultural es una versión ampliada del final de las Cien Flores: un movimiento de democratización que se distanció del control del PCC, termina resultando en un fortalecimiento del poder dictatorial, esta vez en la persona de Mao. Mao obtiene victoria total en la lucha interna del PCC, pero a un precio muy alto: el propio Partido queda más debilitado que nunca. Sin embargo el saldo más importante de la Revolución Cultural es que el proletariado chino muestra su capacidad de tomar iniciativas propias, inclusive contra el Partido Comunista recuperando las más viejas tradiciones comunistas (la Comuna de París, que sirvió de modelo a la Comuna de Shangai)

Del maoísmo a la “desmaoización”: la muerte de Mao

A partir de 1969 la historia política de China se centra en el esfuerzo político del PCC por recuperarse. Una vez eliminada el “ala derecha” (Liu Shao-chi) la atención de Mao va hacia el “ala izquierda”. El Grupo Central de la Revolución Cultural es disuelto en 1969. A partir de, por lo menos, 1970, Mao se choca frecuentemente con su sucesor nombrado, Lin Piao, lo que expresa la tentativa de disciplinar al EPL, que llegó a ser más fuerte que el propio PCC. Los choques llevan a una crisis en 1971, que provoca la caída de Lin Piao y su muerte. Las versiones oficiales sustentan que murió en un accidente aéreo, cuando intentaba huir hacia la URSS (probablemente, luego de una tentativa de golpe de Estado que hubiera significado la toma del poder por el EPL y el completo control del PCC como sucede hoy [1985, N. del T.] en Polonia) En el medio de aquella lucha contra Lin Piao, se agudiza el viraje de la política internacional del PCC. En 1971, el enviado de los EUA, Henry Kisinger, visita China y prepara el viaje de Nixon, que sería, en el año siguiente, el primer presidente norteamericano en visitar la China comunista. En la esfera de reconciliación con los Estados Unidos, China es admitida en la ONU, de la cual es excluida Formosa, aún gobernada por Chiang Kai-shek. La política externa de China se reequilibra en una alianza con las potencias occidentales, lo que nada tiene que ver con las tentativas de colonización del siglo XX, pues ahora China discute de igual a igual. Dentro del País, junto con la represión al “ala izquierda”, el PCC intenta una apertura en todas las direcciones. Es bajo el comando de Mao que Deng Xiaoping (detenido durante la Revolución Cultural) es rehabilitado en 1973, siendo readmitido en sus funciones directivas. En 1975 llegará a asumir la Vicepresidencia de la República Popular. La campaña para debilitar el poder del Ejército toma la forma de una campaña contra Lin Piao, identificado con Confucio. Pero la situación interna del PCC continúa siendo muy precaria. En enero de 1976 muere el primer ministro Chou En-lai, conocido por su habilidad diplomática y capacidad para conciliar las diversas tendencias del PCC. Algo después, Deng Xiaoping vuelve a caer bajo el fuego de una “campaña antiderechista”, inspirada, por lo que se sabe, por Chiang Ching, mujer de Mao que cuenta con su propio grupo de partidarios situado en Shangai. En septiembre de 1976 en Gran Conductor, Mao Tsetung, muere, con casi 83 años. La situación se torna muy confusa. ¿Quién lo sucederá? El primero en tomar la iniciativa es Hua Guofeng quien, apoyado por varios jefes militares y por las fuerzas de seguridad, asume el control del PCC y de su Comisión Militar. Al principio, Hua intenta seguir una “línea intermedia” entre las llamadas “izquierda” (Chiang Ching) y “derecha” (Deng). Convoca manifestaciones contra ambas en la plaza Tien An-men, en Pekín. De cierta forma, Hua intenta repetir el “poder personal” de Mao, elevándose encima de las tendencias: llega a circular la versión de que Mao lo designó secretario general en su lecho de agonía. Pero se tata de un “maoísmo imposible”: Hua no tiene el prestigio de Mao, y el poder personal es un anacronismo, incompatible con la reconstrucción del aparato político del PCC. De a poco, el Comité Central va retomando el control de la situación. Deng Xiaoping vuelve a ser rehabilitado en junio de 1977, y Hua va pasando a un segundo plano. Liu Shao-chi, muerto en un “campo de reeducación”, es rehabilitado póstumamente. La tendencia de Deng consigue cambiar la situación cuando el Comité Central ordena la prisión y el juzgamiento del grupo de Chiang Ching (en 1981), bautizado como la “Banda de los Cuatro”, pues comprende a las cuatro figuras principales. La mujer de Mao va a parar al banquillo, como responsable por los “excesos” de la Revolución Cultural contra los cuadros del PCC. Todo no pasa de una escenificación, pues la propia Chiang Ching fue, durante la Revolución, la encargada de pararla. Lo que está en juego es en verdad la Revolución Cultural y el propio Mao, en la medida en que la Revolución Cultural fue iniciada por él. Es por eso que este período es llamada de “desmaoización”. Deng consolida su control en el PCC, al conseguir que la “Banda de los Cuatro” fuese condenado a severas penas de prisión, y también que Hua Guofeng fuese destituido (en 1981) de la jefatura del Partido. En los puestos de comando más importantes fueron colocados dirigentes que habían sido excluidos durante la Revolución Cultural. Pero no todo está bajo control: se sabe que Chiang Ching no fue condenada a muerte por presión de los jefes del Ejército, que aún conservan posiciones importantes en el PCC. También ocurrirán nuevas huelgas obreras en 1982-1983.

Los nuevos planes económicos

Lo que está por detrás de la reacción contra la Revolución Cultural y contra el “ala izquierda” es la apertura en dirección a los Estados Unidos y las potencias occidentales. Esa apertura implica un aumento del comercio de China con Occidente, aumento que se tornó necesario por el propio crecimiento de la economía. Una de las más importantes realizaciones fue el aumento de la producción del petróleo, que subió un 300% desde 1969 a 1975. En 1980 la China producía casi diez veces más petróleo bruto que en 1969. Con la “desmaoización” los gastos militares se relucieron en un 25% lo que implicó un aumento de la producción civil, especialmente siderúrgica. En el periodo de 1952-1974 la producción de acero pasó de 1 a 24 millones de toneladas y la de fertilizantes químicos, de cero a 25. Aun así, esa producción era insuficiente para cubrir las necesidades de crecimiento de la agricultura. Esto indujo a las autoridades a contratar trece grandes fábricas de fertilizantes químicos en Europa Occidental, en los EUA y en el Japón, a ser construidas en la propia China. Toda la economía china se encuentra en una situación semejante. La actual política de las “cuatro modernizaciones” (la industria, la agricultura, la defensa y la cultura) pone énfasis en la adaptación de la estructura social y política de China al nivel alcanzado por la producción industrial y agrícola. La producción es aún baja, en relación con la de los países “desarrollados”, mas es enorme si se la compara con la de la China al inicio de la Revolución (1950). La apertura hacia el comercio mundial muestra que es imposible continuar con el crecimiento económico sin la mayor integración con el mercado mundial. El dicho de Mao de “construir el socialismo sólo en China”, partiendo del nivel económico espantosamente bajo del país en los años 50, y fijando el objetivo de alcanzar el nivel industrial de Inglaterra, es abandonada, viéndola como un coartada para justificar la política del momento, el “nivelamiento por lo bajo”. Una simple utopía. Actualmente, en la industria el énfasis recae en la “lucha contra el igualitarismo”, buscando un aumento de la producción a través de premios a la productividad, en el aumento de los ritmos de producción, en la descentralización, para que las unidades industriales tengan iniciativa propia para desenvolverse en el crecimiento industrial a través de las inversiones conjuntas con empresas capitalistas extranjeras (Pepsi-Cola ya instaló su fábrica en la China comunista). La “desmaoización” también atañe a la agricultura. La herencia del pasado es enorme: aún en 1975 había cincuenta mil Comunas Populares en el campo, con una media de población de 14.700 en cada una, un total de 735 millones de comuneros, o sea, casi tres cuartos de los habitantes de China.

“En el comienzo de los años ’60 Mao aumentó el número de comunidades de 24 a 74 mil, reduciendo el tamaño de cada una, y admitiendo implícitamente que el sistema estaba lejos de la perfección. Hoy los defectos del sistema son francamente admitidos... las Comunas están siendo substituidas por jurisdicciones con un centro de gobierno local, al cual se vinculan las aldeas donde las familias funcionan como unidad básica de la propia producción. Los campesinos están siendo forzados a comprar parcelas de tierra en cooperativas por 5 ius (2.40 dólares) la parcela. Una idea que sin duda le chocaría a Mao. En este momento, más de 80% de las familias de campesinos se dicen miembros de esas cooperativas... La nueva reforma viene con planes altamente significativos de ampliar el plazo de los contratos de la tierra de tres a quince o veinte años, y permitir un aumento de la propiedades del 0,07 al 0,4 hectáreas por cabeza.” (Michel Rank, Deng desativa as Comunas.)

El término desmaoización es engañoso. ¿No fue el propio Mao quien promovió la apertura en dirección a los EEUU, cuando se entrevistó con Nixon, en 1972? De la misma manera que, con el juicio de la “Banda de los Cuatro”, lo que se procuró apuntar no fue la persona (esta es apenas un “chivo expiatorio”) sino a la herencia política. La “desmaoización” viene contra lo que los actuales dirigentes consideran un “grado elevado de sociabilización de la economía”. Lo que se procura es dar un margen mayor a la iniciativa privada e individual en el crecimiento económico, sin dejar de atender al principio de propiedad estatal de las tierras y de la industria. El apelar a la iniciativa privada prueba que la gestión burocrática está empeñada en el desarrollo económico (se produce poco de lo que es necesario y mucho de los que no lo es), pero no promueve la democratización del país (al contrario, coexiste con un monolitismo cada vez mayor en el Estado). El proceso de apertura al capital extranjero, y de introducción de formas de gestión privada en las empresas, trae un aumento de la diferenciación social y fortalece la tendencia de los sectores privilegiados a ligarse con el imperialismo. Ya existen en China unos veinte territorios especiales consagrados a la exportación, donde grandes empresas extranjeras operan con eximisiones fiscales y contratan trabajadores temporarios (chinos). En el viaje de Reagan a China (mayo 1984) fueron firmados contratos por veinte billones de dólares en el sector de energía, beneficiando a las empresas norte-americanas (encabezadas por la Westinhouse y la General Electric). Es evidente que los EEUU se proponen, de este modo, condicionar la evolución económica y política de China, pero sus posibilidades de tener grandes lucros están limitadas por el atraso económico del país (bajo poder adquisitivo de su población) y por la estatización de la economía. Las negociaciones en torno a Hong Kong (colonia inglesa en la costa china -de gran desarrollo económico gracias a su eximisión fiscal- que deberá ser reintegrada a la RPC en 1997) y de Taiwan (la isla de Formosa, donde se refugió la burguesía china después de la revolución de 1949) refuerzan lo que ya dijimos. El gobierno chino se compromete a respetar el régimen capitalista en Hong Kong hasta el año 2.047, inclusive su estructura financiera y política y a no cambiar el sistema económico social, tambie’n capitaista, vigente en Taiwan. Si eso acontece, estarán establecidas las bases para la transformación de la burocracia estatal china en una clase social pues una cosa son los contratos con las empresas multinacionales en el mercado mundial y otra la defensa estatal de un régimen de explotación capitalista en regiones donde viven más de veinte millones de personas. No debemos saltera que Hong Kong es el tercer cliente de la RPC, con intercambios que llegan a un billón y medio de dólares anuales. Esto, sumado a las remesas de dinero de los chinos en el exterior, representa un tercio de los granos anuales en divisas para China. La economía individual viene siendo incentivada por las autoridades chinas. Según datos del Departamento de Economía Privada, el número de empresas individuales pasó de 2.600.000, en 1982, a 5.800.000 en 1983. En total, más de 7,5 millones de personas están empleadas en ese sector, contra 3,2 millones en 1982. Se trata, sin embargo, de pequeñas empresas, cuyo peso es poco significativo si se lo compara con el sector estatal de la industria y del comercio. Varios medios han sido empleados para atraer tecnología y capitales extranjeros. En 1983 la Ever Bright Industrial Corporation se instaló en Hong Kong. Esta empresa puso siete subsidiarias y es dirigida por Wang Guang-ying, vicepresidente de la Conferencia Política del Pueblo Chino (uno de los principales organismos de la RPC) y cuñado el ex presidente Liu Shao-chi. Desde entonces, la Ever Bright concluyó 26 contratos para la introducción de tecnología en China. ¿Queda alguna duda de que la nueva política provocará nuevas contradicciones y crisis? Ellas ya están presentes: se acumulan equipamientos importados por un valor de dos billones de dólares, imposibles de ser utilizados. El plan de 1981 pretendía bajar la excesiva producción de acero a 33 millones de toneladas: fueron producidas 37 millones. La inflación de 1981, hecho inédito en China, se sitúa en casi 50%. Nuevos reajustes y cambios serán necesarios. En noviembre de 1984 la dirección del PCC anunció una purga, cuya meta era deshacerse de 40 millones de miembros del Partido, aquellos que ingresaron durante el período de la Revolución Cultural, y buena parte de la oficialidad del Ejército de Liberación. No será de extrañar que esta “crisis por lo alto” acabe en una nueva intervención de los trabajadores chinos en la arena política. Estallan huelgas en los principales centros industriales, lo que muestra que el gran protagonista de la Historia china, el pueblo trabajador, continúa presente. Y, si bien la Historia es una constante acumulación y resolución de contradicciones, los hombres son los encargados de hacerla, pues no hay Historia fuera de su acción conciente.

CONCLUSION

China cambió radicalmente con la Revolución socialista: dejó de ser un país descuartizado por las potencias extranjeras. Sobre todo, se convirtió en una Nación que recuperó su propia dignidad. Potencia, sí, sin embargo más por su peso social y demográfico que por su desarrollo económico. China está ahora lejos de las grandes potencias, pero ya fueron superadas las crónicas epidemias de hambre que la asolaran antes de 1950. Algunos índices permiten vislumbrar la enorme mejoría en el nivel de vida del pueblo chino después de la Revolución.

AUMENTO DE LOS EFECTIVOS EN DIVERSOS CICLOS DE ENSEÑANZA (en millones) 1949 1958 1966 1973 Superior 0,1 - - 0,5 Secundario 1,04 8,52 14 30 Primario 24,69 86,4 116 136

DESARROLLO DE LA ELECTRIFICACIÓN RURAL (millones de Kw/hora) 1952 1958 1965 1973 1975 Electricidad dada 73 142 3.200 12.800 20.256

% de la producción total 0,6 0,5 7,6 12,7 16,2

(Marie-Claire Bergere, La Economía de China popular)

Los grandes avances económicos no esconden el hecho de que China no se transformó en un país industrial (la gran mayoría de la población continúa dedicada a la producción agraria) Como consecuencia de eso, la propia agricultura se desenvuelve lentamente -debido a la escasa mecanización) apenas acompañando las necesidades propias para el crecimiento de pala población, crecimiento que trata de ser contenido por las autoridades chinas.

EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCION DE CEREALES (en millones de toneladas)

1952 1957 1958 1960 1965 1970 1975 1977 1978 161 191 206 156 194 243 284 285 295

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN URBANA (en millones de habitantes) 1949 1957 1974 población urbana 58 100 171 población total 543 647 902 % de la población urbana 11 15 19

(Marie-Claire Beregre, op.cit)

“El principal problema de la agricultura china es el bajo nivel de producción, la tasa de crecimiento de la producción y de la productividad... Parece probable que de 1952 a 1977 no haya habido aumento significativo en la producción china per cápita de cereales. De acuerdo con ciertas estimaciones, esa producción fue en toda la existencia de la RPC, inferior a la producción de la década de 1930. Según una estimación, el consumo medio por cápita de cereales en China, en la década de 1970 era apenas un 25% superior al de un país notoriamente pobre, como Bangladesh.... La principal realización de la política agrícola china no se hizo en el campo de la producción, sino en el de la distribución. Parece que, excepto en 1959-1962, las autoridades fueron normalmente capaces de proporcionar el mínimo de alimentos, ropa, abrigo, educación y empleo a toda la población”. (Michaels Ellman, Planejamento socialista.)

Vimos que las revoluciones chinas -democrática, nacional, campesina, obrera y socialista, antiburocrática- fueron fruto de las contradicciones acumuladas a lo largo de toda su Historia. Para comprenderlas nos fue necesario pasar revista a un siglo y medio de la Historia de China. La principal conclusión que podemos sacar es la que el mayor capital acumulado por las revoluciones chinas es, como en toda revolución, la madurez de su pueblo. Frente a las potencias extranjeras, China avanzó y reculó, pero su pueblo supo siempre impedir un retroceso tal y, a través de largas luchas, recuperó su dignidad y su confianza en si mismo. El mayor capital de la revolución socialista es, además de las conquistas sociales, la experiencia y la conciencia adquiridas por los trabajadores en su recorrido. Nacional por su forma, incomprensible si no se toma en cuenta la tradición milenaria china (ese es su contenido específico), la Revolución China es universal por su contenido, por el comportamiento de las clases sociales, en su devenir, por las repercusiones en la vida de todos los países, en especial en los de Asia. Es por eso que ella puede ser una fuente de enseñanza para los pueblos brasilero y latinoamericanos. Y la Historia continúa: la última página de la Revolución China está ahora por ser escrita. No dudamos que, como en ocasiones anteriores, esta será escrita por el heroico pueblo chico, en especial por su clase obreros que, después de 1949, ha aumentado su peso social y enriquecido su experiencia política, mostrando diversas veces disposición para asumir la dirección de la sociedad en instaurar una verdadera democracia socialista. Sólo de ese modo podrán ser superados los conflictos entre los países socialistas, que tienen su origen en la defensa de los intereses y privilegios de sus burocracias dirigentes. La construcción de un “socialismo aislado”, que dio lugar recientemente a una tragedia en el pueblo de Camboya (Kampuchea) será así substituida por la cooperación económica y política entre los pueblos que conseguirán vencer al imperialismo capitalista. La construcción del socialismo en Asia podrá entonces ser un ejemplo y un incentivo, y no más que una pesadilla, para los pueblos del mundo entero. La unión internacional de los trabajadores y la dirección de la sociedad y podrá entonces contribuir decisivamente a la liberación de los pueblos oprimidos del mundo.

PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN

1. China era el mayor y más poblado país del planeta. A partir del siglo XIX, sin embargo, ella es sistemáticamente atacada y parcialmente conquistada por las grandes potencias occidentales, bien menores en tamaño y población ¿Por qué? Las causas -históricas, económicas y políticas- se encuentran tanto en la situación interna de las potencias europeas como en la propia estructura interna de la vieja China.

2. El KMT, partido nacionalista y democrático, surge en el inicio del siglo XX organizando una lucha nacional contra las potencias extranjeras y las viejas clases dominantes chinas. En un momento dado, sin embargo, las clases dominantes “giran” y pasan a aliarse al KMT. Tiempo después, también la potencias lo apoyan ¿Por qué?

3. Durante nuestro siglo, tanto en la guerra civil como en la guerra contra el Japón, la cuestión de la “unidad nacional” china está siempre presente-. ¿Por qué? No podría la inmensa China haberse dividido en países, tal como aconteció con América Latina en su proceso de independencia?

4. El Ejército Popular de Liberación, mal armado o casi sin ayuda externa, acabó derrotando al ejército de Chiang Kai-shek, totalmente aprovisionado y asistido por los Estados Unidos. ¿Cómo se llegó a tal resultado?

5. El Partido Comunista Chino (en 1949) anunció que iba a desarrollar el capitalismo durante un tiempo bastante largo. Pocos años después ya no existía el capitalismo en China. ¿Cómo es que sucedió tal cosa?

6. A pesar de que ambos se dijeran “comunistas”, China y la Unión Soviética acabaron enfrentándose política y hasta militarmente. ¿Cómo explicar las causas históricas e inmediatas de este aparente contrasentido?

7. EL PCC llegó al poder con un inmenso apoyo popular. Años después, sin embargo, grandes manifestaciones populares cuestionaron el monopolio del poder que él ejercía. ¿Cómo explicar las causas de ese cambio?

8. Después de la Revolución de 1949, hubo un gran progreso económico en China. Mejoraron las condiciones de la vida de la población?

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